Quiénes somos


La Orden de los Caballeros Custodios de Calatrava la Vieja es una institución cultural y honorífica de inspiración cristiana que nace de la convicción de que la memoria histórica no es un vestigio del pasado, sino una responsabilidad viva que interpela al presente.


La Orden se constituye como asociación cultural sin ánimo de lucro conforme a la legislación vigente, y orienta su acción a la custodia, preservación y transmisión del legado histórico, espiritual, cultural y patrimonial de la Orden de Calatrava, en toda su amplitud y complejidad histórica.


Este legado tiene su génesis en el enclave de Calatrava la Vieja, lugar en el que nació la Orden de Calatrava en el siglo XII y que constituye el punto de partida de una tradición histórica, espiritual y cultural desarrollada posteriormente a lo largo del tiempo. La referencia a Calatrava la Vieja expresa, así, el origen fundacional de la Orden de Calatrava y el núcleo simbólico desde el que se articula la comprensión y custodia de su legado histórico integral.


Calatrava la Vieja no es únicamente un espacio físico del pasado, sino un enclave cargado de significado histórico y espiritual, en el que confluyeron formas de organización, vida religiosa y estructuras propias de su tiempo. Comprender este contexto resulta esencial para interpretar con rigor el legado calatravo y evitar lecturas parciales, anacrónicas o reductoras.


La Orden de los Caballeros Custodios de Calatrava la Vieja no constituye una continuación jurídica, institucional ni funcional de la antigua Orden de Calatrava. Su vínculo con la historia es de naturaleza cultural, patrimonial y simbólica. La custodia que ejerce se fundamenta en el estudio riguroso, la contextualización histórica y el respeto a la verdad documental, evitando tanto la idealización acrítica del pasado como su olvido o banalización.


Custodiar implica proteger la memoria recibida, comprenderla en su contexto y transmitirla con fidelidad, responsabilidad y respeto. Implica también reconocer que toda tradición histórica contiene luces y sombras, y que solo desde una mirada honesta y madura puede ser asumida como herencia común.


Inspirada por los principios del humanismo cristiano, la Orden afirma la dignidad de la persona, el valor de la familia como ámbito primero de transmisión de la memoria y los valores, y el sentido de pertenencia a una comunidad histórica compartida, entendida como patria, a cuyo bien común se orienta el servicio y la responsabilidad cívica.


La Orden reúne a personas de diversa procedencia y trayectoria vital que comparten una misma convicción: que la memoria solo conserva su sentido cuando se transforma en conciencia, y la conciencia en compromiso. Su acción se desarrolla a través de actividades culturales, actos institucionales, estudio histórico, divulgación y reconocimiento honorífico, siempre desde la sobriedad, el rigor y la coherencia con sus Estatutos.


Ser custodios no es un título ni un privilegio. Es una responsabilidad asumida. Una forma de servicio silencioso y constante al legado de la Orden de Calatrava, a la verdad histórica y a la dignidad humana.