La vigencia del Legado
El legado asociado a Calatrava la Vieja y a la Orden de Calatrava no puede entenderse como una herencia cerrada ni como un vestigio del pasado destinado a la contemplación. Su sentido profundo reside en la capacidad de seguir interpelando al presente, exigiendo comprensión, responsabilidad y transmisión consciente.
Calatrava la Vieja, como enclave originario, constituye el punto de partida histórico y simbólico de ese legado. En torno a ella se configuró una tradición que, con el paso del tiempo, dio lugar a una forma de entender el compromiso, la custodia y el servicio que trascendió su contexto inicial y se proyectó en la historia de la Orden de Calatrava.
Custodiar este legado no es conservarlo como una reliquia inmóvil, sino protegerlo, estudiarlo y transmitirlo con fidelidad a su verdad histórica y respeto a su dimensión espiritual, cultural y humana. La vigencia del legado se manifiesta precisamente en esa actitud activa frente al tiempo: recibir lo heredado no para poseerlo, sino para responder por ello.
La Orden de los Caballeros Custodios de Calatrava la Vieja asume esta herencia desde una perspectiva contemporánea, entendiendo que la memoria histórica solo cumple su función cuando se transforma en conciencia y responsabilidad. Una conciencia que evita tanto el olvido como la trivialización, y que rechaza cualquier uso instrumental del pasado ajeno a la verdad, la dignidad y el bien común.
Este legado no se limita a bienes materiales, restos arqueológicos o testimonios documentales. Abarca también los valores, principios y significados que han dado sentido a la tradición de la Orden de Calatrava a lo largo del tiempo. En este marco, la transmisión de la memoria encuentra en la familia su primer ámbito natural y en la comunidad histórica compartida el espacio donde esa memoria se convierte en responsabilidad colectiva.
Ejercer la custodia del legado implica reconocer que ninguna generación es su propietaria. Cada una es, únicamente, depositaria temporal de una herencia que debe ser transmitida con honestidad, rigor y sentido de responsabilidad hacia quienes vendrán después.
La vigencia del legado de Calatrava, entendido en su dimensión histórica, espiritual y cultural, no pertenece al pasado. Es una responsabilidad viva, que exige conciencia, coherencia y compromiso en el presente.
Vicente GVJ
